“La ciencia y las artes, aliados para la comunicación ambiental”


Jimena Paz


Soy Jimena Paz, me apasionan los temas ambientales y el cine documental. Nací en el Estado de México, a las faldas de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, y son de esas praderas con paisajes nevados de donde tengo mis primeros recuerdos.

Soy hija de una madre antropóloga y un padre artista, por lo que desde muy pequeña el arte (en particular la fotografía) y el contacto con la vida del campo, la naturaleza y las comunidades fortalecieron mi interés por estos temas.

Cuando realizaba mis estudios de preparatoria me incliné por el área de las ciencias biológicas, porque sabía que quería estudiar algo relacionado con la naturaleza. Sin embargo, sentí que la carrera de Biología no llenaría mis expectativas, porque quería algo que también satisfaciera mi interés por los temas sociales.



Fue entonces que descubrí la carrera de Ciencias Ambientales que tiene la UNAM, en su campus de Morelia, Michoacán. Me enamoré del programa porque integraba perfectamente la temática social y la ambiental, desde un enfoque novedoso e interdisciplinario.

Conforme transcurrían mis estudios en la carrera, me di cuenta que los problemas ambientales que nos contaban nuestros maestros, eran poco conocidos por la población. Y empecé a preguntarme por qué, a pesar de ser temas tan urgentes y relevantes, los descubrimientos que se tenían sólo se comunicaban entre los científicos y no se hacían accesible para el resto de las personas. Fue así que, al concluir la carrera, empecé a inclinarme por la educación y la comunicación ambiental.

Primero hice un cuento de educación ambiental para niños, titulado “Un canto para la lluvia” (que pueden encontrar gratis en internet) como parte de un proyecto de divulgación para comunidades rurales de la costa de Jalisco. El cuento lo llevamos junto con una obra de títeres, a las escuelas de la región aledaña a la reserva de Chamela, para contarle a los niños sobre los problemas que enfrentan los animales del monte y los ecosistemas en los que viven.


Después, durante mi tesis, hice una investigación sobre cómo enseñar la sustentabilidad desde el conocimiento tradicional de los pueblos y sus valores. Pues, quién mejor que ellos para compartirnos sus enseñanzas sobre la naturaleza, la cual han heredado y cuidado por generaciones, para que nos ayuden a valorarla y respetarla, y recordar que somos parte de ella.

Pero me pregunté si esto que pensaba todavía seguiría existiendo en las comunidades o ya estaría perdido, ahora que la vida comunitaria ha cambiado tanto con la modernidad. Fue así que decidí realizar una maestría en Cine Documental, para investigar todos estos conocimientos, valores, prácticas y creencias ligadas a la naturaleza, antes de que se perdieran. Además, porque el documental me parecía una herramienta muy eficaz para informar y sensibilizar de forma masiva a la población sobre temas ambientales.

En 2014 inicié la creación del documental “Lectores del tiempo”, sobre el tema de la meteorología tradicional en el Estado de Morelos, y posteriormente el cortometraje de “Misioneros del temporal”, que terminé en 2019, sobre los rituales de petición de lluvias alrededor del volcán Popocatépetl. Entre los miembros de este grupo hay varias personas que recibieron la caída de un rayo y sobrevivieron, y que les han enseñado a comunicarse con los espíritus que traen las lluvias, para pedirles buenas cosechas.


Los Misioneros me solicitaron este documental, porque les preocupaba que los jóvenes ya no participaban en el ritual y que éste pudiera perderse en el futuro, como otras tradiciones de su comunidad. Pero afortunadamente ahora hay más jóvenes y más personas que se han acercado a participar y a acompañar a los Misioneros en estos rituales, y es posible que sea gracias a la difusión que ha tenido el documental entre la población.

Para mi fortuna, el documental fue premiado en Praga en julio de 2021. Asimismo, recibió una mención honorífica en el Festival Internacional de Cine Acampadoc, en Panamá, por la preservación de la memoria, y se ha presentado en más de 20 festivales de cine de México y de otros 10 países del mundo.

Estoy convencida de que el cine documental será una herramienta fundamental para la comunicación de la ciencia y la sensibilización ambiental, especialmente cuando se trata de llegar a personas fuera de las universidades, con reflexiones que lleguen no solo a la cabeza, sino al corazón.