“Estoy listo para competir como cualquier otra persona...”


Jacobo Vidal López


Mi nombre es Jacobo Vidal López, tengo 23 años y soy de un pueblito llamado Zinapécuaro, en Michoacán.
Actualmente estoy viviendo en Morelia por cuestiones escolares y sobre todo por el camino que sigo construyendo para ser un conductor profesional en la NASCAR.

Esto, como saben, no es fácil para todo mundo y menos aún para una persona con una discapacidad.
A los 18 años, cuando estaba iniciando mis estudios en el Tecnológico de Morelia, que es donde sigo preparándome profesionalmente en la carrera de Ingeniería en Materiales, tuve un accidente automovilístico que repercutió bastante en mi físico, que provocó la pérdida de ambas piernas debido a la falta de circulación sanguínea.
Para poder recuperarme, tuve que viajar a Estados Unidos donde me sometieron a diversas operaciones y tratamientos.

Sin embargo, este lamentable accidente no pudo vencerme, consistió en mucha preparación mental, física y anímica.


Fue una lucha constante para volver a caminar con prótesis e incluso equilibrarme y conducir, pero gracias al apoyo de mi familia, los doctores y mi novia, logré salir adelante y continuar con la ilusión de convertirme en piloto profesional y terminar mi carrera.

Al regresar a México, seguí con mis estudios y al mismo tiempo me dediqué a crear contenido para distintas redes sociales. Fue así que conocí a Gerardo Rejón, que me puso en contacto con la asociación “Nuestras Realidades” y la escudería Pro Rally.
Ellos me ayudaron a hacer este sueño realidad, pues es difícil por el tema de inclusión, pues no hay persona en la NASCAR con discapacidad.

Debido a diferentes obstáculos no he podido debutar profesionalmente, pero en este momento estoy a 2 carreras de demostración para poder lograrlo.
Sigo preparándome para comprobar a los directivos y a la federación internacional de automovilismo que puedo conducir de manera profesional y segura.

Estoy listo para competir como cualquier otra persona.

Esta experiencia hizo que resurgiera en mí el amor a mi carrera, pues encontré que también hay cierta dificultad respecto a las prótesis y los costos que conlleva tener alguna. Me hizo ver que puedo ayudar o innovar para poder auxiliar a otras personas con esta necesidad.
Al terminar mis estudios me gustaría involucrarme en la investigación y creación de materiales asequibles para apoyar a personas que requieran algún tipo de prótesis.

Lo que yo siempre digo es que debemos luchar por lo que queremos, y esta experiencia me enseñó que hasta tu mayor derrota puede convertirse en tu mayor victoria.